Desde la humilde tribuna que me convoca en esta ocasión, he decidido tomar la pluma, para realizar una acuciosa reflexión sobre el momento que me acontece.
Es cierto, mi deslenguada boca recibiendo ordenes de mi entonces perturbada razón tiró por la borda un año y meses de relación con mi ahora ex novia. Los motivos sobran, se pueden resumir en las ansias de libertad que poseía mi espíritu insurgente, autónomo, y despreocupado. Reconozco que a casi un mes del suceso, el arrepentimiento se ha raptado mi díscola razón. Sembrándose en ella el recuerdo notorio de la malograda señorita. Lo que hizo que mi persona tomara conciencia de sus actos repentinos, generando una serie de artilugios para recobrar el amor que la señorita sentía por mí.
Lamentablemente las respuestas por parte de la señorita son extremadamente negativas, aquella que en un tiempo me amaba, hoy solamente aprecia lo negativo de mi persona. Generándose una seria metamorfosis en su percepción de mí. Es decir, el que hace semanas atrás fuera su príncipe, hoy es el más desalmado tipo que pisa el planeta.
Mi cabeza hoy se encuentra sumida en un mar de pensamientos inconclusos, que generan soluciones imaginativas, efímeras y a la vez sin juicio. No puedo olvidar todos los momentos felices que vivimos, no puedo usarlos como armas para recobrar el amor de la tan preciada doncella, ya que en su corazón ya no tienen cabida.
No puedo olvidar su aroma, su risa, sus labios, en general no la puedo olvidar. Pero ella si me olvidó, es más me bloqueó en su interior. Entonces me queda solamente recordar esos hermosos momentos que vivimos y su hermoso todo. Puede ser una actitud cobarde, ruin, exagerada, pero mi corazón, casi sin experiencia sentimental, quedaría destrozado si siente el rechazo. Me he puesto a pensar si otra doncella podría unir aquellos pedazos y configurar lo que ayer se entregó a cabalidad. Puede ser posible, pero ¿sería lo mismo? O más bien ¿quiero que sea lo mismo? Pienso que si llegará a existir otra mujer, las pautas preestablecidas en mi corazón para aceptar al amor deberían destruirse. Y desde ella generar un nuevo conjunto de nuevas pautas. Estas deberían generarse a través de de la captación de pequeños detalles. Surge la cuestión anterior, ¿aquellos detalles serían similares a los que crearon necesidad amorosa hacia la doncella en olvido? pienso que puede ser que se repitan, pero trataré de no escogerlos, es decir simplemente captarlos. Es más, me encantaría que toda esa compleja racionalización se fuera al demonio, y que si llega otra señorita, o más bien, si llega un nuevo amor, deberá proceder e incubarse de manera independiente a mí razón. Me pondré en las manos del destino, que él sea el oráculo que decida el curso de mis ríos amorosos.
Queda abierta la pregunta, ¿volveré a ser el mismo, o más bien a mantener las mismas acciones efectué en mi relación anterior?, pregunta que nace tras un consejo de mi ex –pareja. Creo que mis errores, los que cometí, pueden ser solamente errores en la concepción y visión de mundo de la persona que los cree así. Es decir los errores que me acrimina mi ex –pareja, no son necesariamente el pensar de todas las mujeres, y es por ello que no tengo decidido no actuar de acuerdo a lo malo que ella vio en mi. El actuar en otra relación será el que mi corazón sienta de acuerdo a la nueva persona. Entonces los errores cometidos en la relación anterior pueden haber sido producto del devenir de nuestra relación. Entonces no soy el animal que tanto me ha reprochado que fui. Si hice que nuestra relación no fuera placentera para ti lo siento muchísimo. Pero solamente quiero decir que no soy una mala persona.


